La carne es débil... ¡¡¡pero jugosa!!!
Ayer visitamos un nuevo bar: El molly mallone's (Debe haber uno de estos en cada ciudad del mundo). Es el típico bar irlandés, con sus pintas, sus maderas oscuras... Pero mucho más grande y con música en directo. Estuvimos un grupo grande de gente, todos de Pasila: Fénix de Hong Kong, Bua de Tailandia, Joanna de polonia, Óscar de chile y servidor.
El bar estaba animado y lo pasamos bien. Mucha gente, conocimos a unos cuantos (Lo de conocer gente asquí es fácil, luego lo difícil es mantener el contacto con toda la gente que has conocido). Como la carne es débil y había que hacer tiempo hasta que el grupo empezase a tocar, caímos en el peor de los vicios: El juego. Resulta que el blackjack es extremadamente popular eneste país, y cualquier bar/discoteca mínimamente grande tiene una mesa con su croupier y todo. Fue intenso, divertido...y corto. Perdimos seis euros en minuto y medio y decidimos poner fin a nuestra carrera en el mundo del juego aún que todavía estábamos sin arruinar.
En esto empezó el concierto. Eran unos suecos que tocaban versiones de rock, nada muy complicado. Los primeros veinticinco minutos no estuvieron muy inspirados, y entre eso y el humo de la gente que fumaba, se fueros casi todos los de los nuestros. Nos quedamos Joanna, Óscar y yo. Y de repente la cosa se animó un montón. Empezaron a tocar realmente bien, y estuvimos cantando, bailando y pegando botes al menos dos horas. En uno de los descansos Óscar y yo aprovechamos para comprarle una rosa a Joanna por su cumpleaños (Fue hace dos días, pero tengo excusa... No la conocía todavía!!). De paso, y en un arranque de romanticismo, le regalé otra rosa a la vendedora de rosas, que bien mona y simpática que era. Espero que no la revendiese ;D.
Luego, más botes y buena música. En otro receso aparecieron mis compañeros franceses y una amiga griega de Óscar que se llama Sandra. Está loca de remate, pero es muy maja.
Acabó el concierto y nos fuimos a casa. Pero era tan tarde que no pudimos coger ningún tren, así que hubo que volver andando. Cuarenta minutos al fresquito... Pero todavía no es helador... En resumen, una buena noche. Espero volver pronto a ese bar.
Hoy ha sido día de relax (La dura vida del erasmus exige tener remansos de paz ;DD). He dormido hasta tarde. Luego hemos ido al ghetto alemán a una barbacoa.
Lo del ghetto exige una explicación. Resulta que la gente del HOAS (Organismo que gestiona el alojamiento de los estudiantes extranjeros) ha distribuído a la gente de manera más o menos unifor atendiendo a su nacionalidad excepto a la gente que viene de italia, españa o alemania. A las dos primeras nacionalidades les ha agrupado casi por completo en una residencia llamada Domus Académica, cerca del centro. Pese a esto, se pueden encontrar mediterráneos en otros sitios. Pero lo de los alemanes no tiene nombre. O sí lo tiene: GHETTO. TODOS los alemanes de intercambio están juntos en una residencia localizada en Vuolukiventie. Hablamos de unos ciento cincuenta alemanes todos juntos. Una pasada. Junto a ellos, algunos accidentes demográficos en forma de españoles y franceses.
Explicado el tema, retomo donde lo dejé. Los alemanes de informática nos invitaron a su barbacos. Cuando llegamos, ya habían empezado. Como podéis ver en la foto, todo salchichas (De qué vale si no ser alemán?). Pero servidor, gran amante de la buena comida, sorprendió a la audiencia con unos filetes que harían babear a todos los tigres de Ángel Cristo (Ver foto. De los filetes, no de Áng
el Cristo)
Después de semejante exceso estuvimos sentaditos al sol un par de horitas, charlando y viendo cómo uno de los franceses (Flavien) le daba al diábolo. La verdad es que es un fenómeno.

En esta foto puede verse a los visitantes no germanos rodeando la barbacoa. La verdad es que había hambre...
Y ahora, de vuelta al hogar. Nos hemos tomado algo en casa de los vecinos, y toca volver a dormir. Me niego a pelearme con los temarios de las asignaturas hoy, estoy demasiado relajado.
Por último, y no menos importante, hoy es el cumpleaños de mi padre. FELICIDADES!!!
El bar estaba animado y lo pasamos bien. Mucha gente, conocimos a unos cuantos (Lo de conocer gente asquí es fácil, luego lo difícil es mantener el contacto con toda la gente que has conocido). Como la carne es débil y había que hacer tiempo hasta que el grupo empezase a tocar, caímos en el peor de los vicios: El juego. Resulta que el blackjack es extremadamente popular eneste país, y cualquier bar/discoteca mínimamente grande tiene una mesa con su croupier y todo. Fue intenso, divertido...y corto. Perdimos seis euros en minuto y medio y decidimos poner fin a nuestra carrera en el mundo del juego aún que todavía estábamos sin arruinar.
En esto empezó el concierto. Eran unos suecos que tocaban versiones de rock, nada muy complicado. Los primeros veinticinco minutos no estuvieron muy inspirados, y entre eso y el humo de la gente que fumaba, se fueros casi todos los de los nuestros. Nos quedamos Joanna, Óscar y yo. Y de repente la cosa se animó un montón. Empezaron a tocar realmente bien, y estuvimos cantando, bailando y pegando botes al menos dos horas. En uno de los descansos Óscar y yo aprovechamos para comprarle una rosa a Joanna por su cumpleaños (Fue hace dos días, pero tengo excusa... No la conocía todavía!!). De paso, y en un arranque de romanticismo, le regalé otra rosa a la vendedora de rosas, que bien mona y simpática que era. Espero que no la revendiese ;D.
Luego, más botes y buena música. En otro receso aparecieron mis compañeros franceses y una amiga griega de Óscar que se llama Sandra. Está loca de remate, pero es muy maja.
Acabó el concierto y nos fuimos a casa. Pero era tan tarde que no pudimos coger ningún tren, así que hubo que volver andando. Cuarenta minutos al fresquito... Pero todavía no es helador... En resumen, una buena noche. Espero volver pronto a ese bar.
Hoy ha sido día de relax (La dura vida del erasmus exige tener remansos de paz ;DD). He dormido hasta tarde. Luego hemos ido al ghetto alemán a una barbacoa.
Lo del ghetto exige una explicación. Resulta que la gente del HOAS (Organismo que gestiona el alojamiento de los estudiantes extranjeros) ha distribuído a la gente de manera más o menos unifor atendiendo a su nacionalidad excepto a la gente que viene de italia, españa o alemania. A las dos primeras nacionalidades les ha agrupado casi por completo en una residencia llamada Domus Académica, cerca del centro. Pese a esto, se pueden encontrar mediterráneos en otros sitios. Pero lo de los alemanes no tiene nombre. O sí lo tiene: GHETTO. TODOS los alemanes de intercambio están juntos en una residencia localizada en Vuolukiventie. Hablamos de unos ciento cincuenta alemanes todos juntos. Una pasada. Junto a ellos, algunos accidentes demográficos en forma de españoles y franceses.
Explicado el tema, retomo donde lo dejé. Los alemanes de informática nos invitaron a su barbacos. Cuando llegamos, ya habían empezado. Como podéis ver en la foto, todo salchichas (De qué vale si no ser alemán?). Pero servidor, gran amante de la buena comida, sorprendió a la audiencia con unos filetes que harían babear a todos los tigres de Ángel Cristo (Ver foto. De los filetes, no de Áng
el Cristo)Después de semejante exceso estuvimos sentaditos al sol un par de horitas, charlando y viendo cómo uno de los franceses (Flavien) le daba al diábolo. La verdad es que es un fenómeno.

En esta foto puede verse a los visitantes no germanos rodeando la barbacoa. La verdad es que había hambre...
Y ahora, de vuelta al hogar. Nos hemos tomado algo en casa de los vecinos, y toca volver a dormir. Me niego a pelearme con los temarios de las asignaturas hoy, estoy demasiado relajado.
Por último, y no menos importante, hoy es el cumpleaños de mi padre. FELICIDADES!!!

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